Andrés Pari hace las máscaras para los bloques más antiguos y reconocidos del Gran Poder. Dijo que a un mes de la fiesta mayor de La Paz, los danzarines aún no han pedido sus máscaras. “La demanda bajó; el año pasado hubo muchos pedidos, pero este año está bajando. En esta época tenía pedidos para cuatro bloques y ahora tengo sólo dos”.
Hilarión Casas se dedica a esta actividad hace 15 años y explicó que si bien este año la venta se redujo, los pedidos de alquileres han aumentado. “Antes, las personas no alquilaban nada, compraban todo su vestuario, pero ahora sólo vienen y piden unas modificaciones o alquilan algunas que combinen con su vestimenta”.
A pesar de ello, en los talleres se trabaja con nuevos modelos para ofrecer a los bailarines y promesantes. Las máscaras se hacen a medida y los artesanos son diestros para tantear las facciones del rostro de una persona. Los colores más solicitados este año son el plateado, el fucsia y el verde. Pari dijo que “el danzarín debe llevarla cómodamente y sin que le cause daños. Además, llevan figuras de animales, ya sean lagartos, sapos, víboras o dragones de hasta siete cabezas”.
LOS PRECIOS. A pesar de que los precios de las materias primas para hacer máscaras se elevaron, los artesanos decidieron mantener el costo de éstas al nivel del año pasado; sin embargo, hay casos en los que la erogación dependerá de los detalles que se utilicen. El artesano Casas explicó que “las máscaras para varón cuestan entre 300 y 400 bolivianos y para mujer, que son más baratas, entre 70 y 80 bolivianos. El precio puede aumentar hasta 10 bolivianos”.
Estos artesanos de manos prodigiosas trabajan desde muy jóvenes junto a sus abuelos, padres y otros familiares con experiencia en el oficio. Por eso, adquirieron conocimiento para crear diferentes tipos de trajes y máscaras que representan a personajes míticos. Cada familia o taller tiene sus propios secretos y estilos.
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