Durante el trayecto, cientos de devoto dispusieron de mesas adornadas en las que descansaba por unos minutos el santo para bendecir a las familias. “La población en general recibió en sus mesas religiosas a San Roque, pero la gente debe comprender que el santo no pudo permanecer por mucho tiempo en dichas mesas por motivos de seguridad, ya que la imagen porta joyas de mucho valor”, indicó.
OTROS PROMESANTES
Además de los chunchos, cientos de otros promesantes fueron parte de la procesión de ayer, entre ellos los cañeros que acompañaron al santo con un ritmo plañidero; los tamboreros y quenilleros, que le ponen el ritmo a la danza; los alféreces que iban al lado de la imagen de San Roque; los fieles del campo que tocan intermitentemente la camacheña y la caja por detrás del santo, así como los feligreses que, por voluntad propia, reparten refrescos y refrigerios a los agotados bailarines.
SEGURIDAD
Baldiviezo indicó que fue necesario implementar dispositivos de seguridad en coordinación con la Guardia Municipal y la Policía Boliviana, puesto que era imposible que los organizadores controlen la procesión. “Son más de tres mil promesantes que es imposible de controlar, algunos chunchos se salían de la fila, otros se empujaba o querían adelantarse, provocando desorden”, lamentó.
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