La edición de 2013 ha sido especial en tanto en cuanto se festejaba el 150 aniversario de la celebración de acuerdo a lo recogido en la memoria y tradición popular. Los actos han estado a la altura y no se han introducido novedades. El pueblo tarijeño respondió como acostumbra y acompañó a los promesantes abarrotando las calles de la ciudad, sin embargo, pese a la mucha propaganda y varias giras al país de autoridades municipales, la presencia de turistas en las calles fue sensiblemente inferior a la de años anteriores, a falta de que las operadoras de turismo cierren sus datos oficiales.
La salud es también la protagonista de la fiesta, bien se pide para conservarla, o baila el propio enfermo o bien se “apromesan” a los niños para que pedir por la salud de algunos familiares, en un breve sondeo de El Nacional se pudo corroborar esta teoría.
Fe y Tradición, el debate continúa
En el 150 aniversario de la fiesta de San Roque, se volvió a vivir el debate entre la Fe y la Tradición. La presencia de una tamborera en la procesión del domingo provocó críticas, algunas malsonantes, y momentos de tensión y división en la que el propio desfile estuvo a punto de suspenderse.
La razón por la que, hasta ahora, bailan sólo hombres no está documentada y se apunta a la mentalidad del siglo XVII o incluso al origen guerrero de la procesión. El padre de San Roque, Garvin Grech, apoyó la presencia de la tamborera y apoya la presencia femenina en la fiesta pero, asegura, que respeta siempre las decisiones de los organizadores.
Lo cierto es que la fiesta ha ido a más en los últimos años, pero que a la vez, se multiplican las críticas hacia los danzantes, por desorganizados o irrespetuosos en la procesión. “Lo que hace falta para bailar es Fe, no ser hombre o mujer o que mi familia lleve bailando 100 años”, señalaban algunos. “Así hemos durado 150 años, ahora no sé lo que duraremos, decían otros”.
El apunte:
Origen incierto de la Fiesta
El origen de la tradición tiene diferentes versiones una de ellas plasmada en el libro de José Paz Garzón y Milton Ramos Díaz señala que los primeros promesantes eran los indígenas Tomatas quienes eran devotos y bailaban inicialmente para la virgen de Guadalupe y luego para la virgen de Rosario. La devoción a San Roque es posterior y se remonta al siglo XVII.
Otra versión mucho más difundida es la que relaciona a los chunchos promesantes con los enfermos de lepra, en ella se habla de una época en que las enfermedades contagiosas asolaban a la región y en Lazareto se estableció un asilo.
Existen reglas y tradición y esa es de que loa promesantes chunchos sean varones respeten eso
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