Las comparsas cautivaron al público con picardía, creatividad y el contrapunteó de sus coplas, propias del Carnaval de antaño, que aún mantiene su esencia en la zona de los valles.
El público retribuyó el esfuerzo de los grupos con aplausos y risas. Las fraternidades interpretaron una serie de coplas en quechua y castellano, que evocaban la vida cotidiana, la política y las relaciones de poder que existen entre hombres y mujeres.
“El taquipayanaku no es una danza, es un conjunto de versos o coplas que se hacen en ese momento, es nuestra tradición”, expresó la secretaria de Desarrollo Humano de la Gobernación, Celima Torrico. En el encuentro participaron delegaciones de Capinota, Arque y otras regiones.
La fiesta de las coplas arrancó a las 14:00 y se extendió hasta horas de la noche. El ganador recibió un premio de 5 mil bolivianos y la ovación del público.
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